CINTURONES

El cinturón que usaban los legionarios y que se acostumbraba a llamar cingulum ahora es llamado balteus. En época republicana solían usarse dos cinturones estrechos cruzados de los cuales pendía la espada y el pugio. En época imperial se impuso un solo cinturón, más ancho, del que pendía el pugio mientras el gladio se colgaba de un tahalí que pendía del hombro. El cinturón era una de las posesiones más preciadas del legionario, y a pesar de que existían modelos reglamentarios proporcionados por los almacenes militares, casi todos los restos encontrados tienen placas metálicas lujosamente trabajadas, lo que hace pensar que era una pieza que se solía encargar personalmente, según los gustos y el presupuesto del comprador.

Placas

Los cinturones consistían en una base de cuero a la que se remachaban unas placas de latón o bronce en toda su extensión. Dichas placas solían estar muy decoradas con diversos motivos geométricos, grabados, rebajados al buril y a menudo plateadas.

También tenían remachadas unas piezas como pomos de las que se colgaba el pugio por medio de unas cintas de cuero. Finalmente se cerraban por medio de hebillas, también de latón, bronce o incluso hueso o marfil.

Las placas podían llevar unos vastagos de metal soldados que servían como remaches. Medían de 2,5 a 4 cm. de ancho por 5 a 7 cm. de largo las de los cinturones estrechos y de 4 a 5 cm. de ancho por 5 o 6 cm. de largo en el caso de las placas para cinturones anchos. A veces Las placas estaban hechas con hoja de latón de 0,3 mm. de grosor estampada con el dibujo, a menudo simplemente círculos concéntricos.

Los extremos de las placas solían enrrollarse sobre sí mismos formando un tubo que se remataba con dos pequeña bolas.

Una manera de conseguir los moldes para estampar las placas es realizar el motivo en cera para conseguir un positivo en bronce o latón por el procedimiento de la cera perdida. Dicho positivo nos sirve después para conseguir un negativo sumergiéndolo en plomo derretido hasta que se enfríe. Con las dos partes, positivo y negativo, solo necesitamos un martillo pesado para golpear las dos partes con una hoja de latón fino entre ellas.

Otro sistema consiste en golpear las placas con punzones que tengan algún dibujo. Estos punzones pueden hacerse a partir de clavos gruesos de construcción, rebajados con lima para darle forma a la punta.Es un sistema lento pero los resultados son muy satisfactorios. Caso de intentarlo es muy aconsejable dibujar el motivo sobre papel, hacer copias y encolarlas sobre las placas de latón para servir de guía. Así el dibujo será parecido en todas las placas.

Pomos

Los pomos de suspensión eran de bronce fundido pero pueden hacerse con hoja de latón un poco gruesa, de 2 o 3 mm., cortandola con una sierra de joyero, doblando un extremo sobre sí mismo para hacer el tubo del gozne y en el otro extremo se puede remachar un disco cortado del mismo latón. Finalmente se pueden cortar o rebajar unos motivos decorativos con buriles o limas. Con otro trozo se hace la parte que se remacha al cinturón con su gozne. Se acaba uniendo las dos piezas con un vastago y remachando los extremos del mismo. Cuando se colocan en el cinturón debe dejarse suficiente espacio para la colocación del pugio con sus correspondientes correas de sujección.

Faldellín

Son las tiras decorativas que pendían del cinturón en la parte delantera. Solían ser de cuatro a ocho tiras, de entre 1,6 a 2,5 cm. de ancho por 25 a 30 de largo, hechas con un cuero más ligero que el propio cinturón. Los cinturones anchos solían tener unas cuatro cintas anchas y los estrechos un número mayor de cintas estrechas.

Cada cinta acaba en un colgante y tiene hasta 16 discos metálicos, usualmente de latón fundido con un vástago trasero para remacharlos a la cinta. Los discos pueden cortarse de plancha de latón y el vástago puede soldarse o agujerear los disco y sujetarlos con remaches normales. Pueden colocarse tocándose entre sí o espaciados hasta 5 cm. Las cintas están cosidas a la parte inferior del cinturón, pero dan la vuelta por la
parte superior antes de colgar por delante. En ocasiones colgaban directamente de la parte inferior pero solo en los cinturones anchos y entonces solían llevar en la parte superior una placas pequeñas similares a las del cinturón pero del tamaño de la cinta.

Aunque podía ser bastante largo nunca superaba el borde de la túnica. El faldellín no es estrictamente necesario y puede confeccionarse después del cinturón. Los colgantes del final de las tiras solían tener forma de lágrima o de cuarto creciente. Siempre se unían a una pieza metálica en el final de la cinta.

Hebilla

Las hebillas podían ser de bronce, latón, hueso, marfil o cualquier material lo suficientemente resistente. Solían tener formas bastante decoradas. La hebilla se colocaba en el extremo derecho del cinturón, y el otro extremo tenía que rebajarse para que pudiese pasar a su través. El extremo que pasa por la hebilla podía ser bastante largo y se dejaba colgando al lado del faldellín.

Hay que recordar que el cinturón podía ser usado sobre la armadura o sobre la túnica por lo que se deben tomar las medidas en las dos situaciones.

Como todas las partes de armadura romana las hebillas pueden platearse o estañarse.